Palinomorfos de la formación Toropí/Yupoí (pleistoceno superior) en la localidad de Empedrado, Corrientes
Resumen
La paleopalinología es una disciplina que se encarga del estudio de los
palinomorfos, los cuales pueden ser depositados en sedimentos marinos, lacustres
o terrestres. Su correcta identificación taxonómica es fundamental para establecer
los grupos de plantas presentes en un determinado sitio en el tiempo. Además, la
identificación de los diferentes grupos permite realizar inferencias
paleoambientales paleoclimáticas, paleobiogeográficas y de evolución de las
floras a través del tiempo y así poder establecer las características ambientales de
los sistemas fluvio-lacustres que se desarrollaron durante el pasado. La
información obtenida puede ser empleada para efectuar predicciones útiles para
los organismos gubernamentales correspondientes; por ejemplo: localización y
caracterización de rocas “reservorio”, predecir las respuestas del ambiente y su
biota a determinados cambios futuros, determinación de causas y efectos de las
inundaciones y otros riesgos geológicos asociados (Fernandez Pacella y Lara,
2019). En el actual territorio de Argentina, el Río Paraná constituye el límite entre
las provincias geológicas Mesopotamia y Llanura Chaco-Pampeana, donde sus
depósitos antiguos y actuales tienen amplio desarrollo espacial y son claramente
reconocidos en diversos sectores tanto en superficie como en subsuelo. La
provincia de Corrientes queda inserta en el espacio geológico denominado
Mesopotamia (Gentili y Rimoldi, 1979), modelado en superficie por la acción de
grandes ríos en ambiente tropical a subtropical con sabanas, selvas y humedales
(Iriondo, 2010). En la provincia de Corrientes, el Río Paraná construyó un modelo
sedimentario caracterizado por la formación de fajas aluviales y humedales,
dividiendo a la provincia en dos subregiones: el “Mega-abanico del Paraná” y los
“Humedales y Fajas Fluviales Centrales” (Iriondo, 2010). El Mega-abanico del
Paraná se formó en la primera parte del recorrido del Río Paraná al entrar en la
llanura argentina, cubriendo el noroeste de Corrientes, compuesto de fajas
fluviales que ocupó el Paraná, posteriormente abandonadas y reemplazadas por
un complejo de humedales, esteros y lagunas. Como consecuencia de lo anterior,
las zonas deprimidas con flujo encauzado se transformaron en áreas lénticas con
características palustres que fueron rellenadas por sedimentos. Estos depósitos
conforman las diferentes unidades geológicas pertenecientes al Megabanico del
Paraná como la Formación Toropí/Yupoí (Pleistoceno Superior) (Iriondo, 2010)
y el margen occidental y sur del macrosistema Iberá (Holoceno) (Fernandez
Pacella, 2013). La Formación Toropí/Yupoí aflora en la barranca correntina en
trechos de 2 a 5 kilómetros de extensión en casi todos los afluentes menores de la
región occidental de la provincia de Corrientes. (Iriondo, 2010). Por lo expresado anteriormente y debido a que las diferentes unidades geológicas del Cuaternario
reciente de la provincia de Corrientes fueron depositadas en ambientes de
humedal, se pretenden estudiar los palinomorfos, dado que los humedales
representan uno de los ambientes continentales más aptos para la preservación de
palinomorfos fósiles y cumplen un importante papel en la regulación del clima
general de una región (Fernandez Pacella et al., 2011). Dentro de ellos, los
sedimentos lacustres constituyen un medio ácido, pobre en oxígeno y por lo tanto
favorable para la conservación de las esporas y granos de polen que se depositan
en su superficie (Fernandez Pacella, 2013). El polen fósil, las esporas y semillas
(entre otros fósiles preservados en sedimentos lacustres), reflejan la vegetación
del pasado, tanto terrestre como acuático. Los depósitos sedimentarios, de este
modo, pueden proveer de información del grado y la naturaleza del impacto de
eventos pasados sobre el sistema, así como una línea de base para compararlos
con los cambios ambientales contemporáneos (Fernandez Pacella y Lara, 2019).
Por otro lado, el polen, esporas, algas y otros micro- y macrofósiles depositados
en sedimentos por acción del agua, proporcionan información acerca de los
cambios en la composición y distribución espacial de la vegetación del
Cuaternario reciente, que a su vez puede ser usada para inferir tendencias
paleoclimáticas regionales (Fernandez Pacella et al., 2019; 2020).










