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dc.contributor.authorPértile, Viviana
dc.date.accessioned2017-11-09T19:04:38Z
dc.date.available2017-11-09T19:04:38Z
dc.date.issued2012
dc.identifier.isbn978-950-656-140-6
dc.identifier.urihttp://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/516
dc.description.abstractdel tabaco en un país o en una región de un país se ha evaluado en dos tipos distintos de estudios. Algunos estudios han señalado que la industria tabacalera ha generado millones de puestos de trabajo, lo que implica que una reducción del consumo de tabaco tendría como consecuencia la pérdida de muchos empleos. Otros estudios, que asumen una economía dinámica con un ajuste entre las industrias, han demostrado que habría una repercusión negativa de poca relevancia o incluso una ganancia de empleos si el tabaco se eliminase de la economía (FAO, 2003). Los estudios que han calculado el empleo bruto relacionado con la industria tabacalera utilizando un modelo macroeconómico o técnicas contables, han estimado el número de puestos de trabajo relacionado directa o indirectamente con la industria tabacalera. En el empleo directo, figuran aquellos empleos de los sectores básicos de la industria tabacalera: el cultivo de tabaco, la fabricación de cigarrillos, y la distribución y venta al por menor de cigarrillos. Ahora bien, frente a esta discusión acerca de los empleos e ingresos económicos, la OMS sostiene que en el año se producen aproximadamente entre cuatro y cinco millones de muertes a causa del consumo de cigarrillos. Las enfermedades relacionadas con el tabaco suponen un gasto importante para los servicios de atención sanitaria de todos los países, y las enfermedades y muertes producidas son una causa seria de pérdida de aportación a la población activa. Sin embargo, el tabaco realiza a su vez una importante contribución a los ingresos y la seguridad alimentaria en el sector agrícola de los países productores. Según la literatura revisada, a nivel internacional, el tabaco es un cultivo con tendencia declinante en el mediano y largo plazo, por cuanto las campañas antitabáquicas se han afianzado y adquirido nuevo impulso en el último lustro. Motivadas en cuestiones de salud pública e individual, acciones de diferentes gobiernos establecen prohibiciones de ejercer el hábito de fumar en lugares públicos, a la vez que desestimulan el desenvolvimiento de las distintas fases de la cadena productiva, en particular a través de una sobrecarga impositiva. Pese a esta circunstancia, el tabaco es un cultivo comercial que, con la intervención activa de la industria tabacalera, se ha hecho más atractivo para los agricultores; en la Argentina el tabaco continúa siendo una producción regional de gran importancia para amplios sectores sociales. En las economías de las provincias productoras de este cultivo tiene apreciable importancia, tanto desde el punto de vista del valor de la producción como por su relevancia en el empleo. Genera ingresos en pequeñas parcelas de terreno, ofreciendo ingresos cuatro veces mayores que cualquier otro cultivo, y emplea mano de obra familiar, lo que representa más del 50 por ciento de los costos de producción. La producción de tabaco tiene un efecto social positivo, combatiendo así el éxodo rural, fundamentalmente en lo relacionado con los productores del tabaco rubio. Otra es la realidad de los productores de tabaco negro criollo. Hoy existe un número importante de minifundistas que se dedican a este cultivo, quienes no pueden vender la cosecha por falta de un precio justo. Ellos no desconocen que en la actualidad no es buen negocio el tabaco negro; asimismo reconocen que este no es un problema nuevo, por inclusive cuando el tabaco negro tenía demanda en el mercado, el productor era el que menos ganaba, malvendía o vendía a plazo, quedando cautivos y sometidos a un sistema donde la intermediación se queda con la parte más onerosa del negocio. A pesar de la poca rentabilidad de la producción, estos pequeños tabacaleros siguen quedando en el campo, apostando al trabajo, donde el tabaco exige el máximo de los esfuerzos y sacrificios. En estas circunstancias, estas familias son empujadas hacia una mayor pobreza y a la más severa exclusión social. Pese a ello, la actividad tabacalera representa una importante actividad social, por cuanto el cultivo del tabaco presenta una demanda de mano de obra significativa. Podríamos decir que estamos ante la presencia de una actividad artesanal, dado que tanto la siembra como el transplante se realizan manualmente, se desflora planta por planta y se cosecha también en forma manual, seleccionando las hojas maduras; los procesos posteriores de estufado y clasificación se realizan hoja por hoja. Estas características determinan el asentamiento de un importante número de población rural que demanda una significativa estructura de servicios, situación que va conformando una alternativa de permanencia y desarrollo de la población.es
dc.formatapplication/pdf
dc.language.isospaes
dc.publisherUniversidad Nacional del Nordeste. Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas - CONICETes
dc.rightsopenAccess
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/
dc.rights.uriAtribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Argentina
dc.subjectIndustria tabacaleraes
dc.subjectCaracterísitcas socio-económicases
dc.subjectActividad económicaes
dc.subjectCalidad de vidaes
dc.subjectVulnerabilidades
dc.subjectCondiciones socialeses
dc.titleVulnerabilidad económica y social de los pequeños productores tabacaleros en la Provincia del Chacoes
dc.typeCapítulo de libroes
unne.affiliationFil: Pértile, Viviana. Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Humanidades. Instituto de Geografía; Argentina.es
unne.affiliationFil: Pértile, Viviana. Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Humanidades. Departamento de Geografía; Argentina.es


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